viernes, septiembre 14, 2007

Despertar



Su ciudad es gris. Él también decide ser hoy gris. Porque llueve, como siempre en su ciudad, como tantas otras veces en su propio corazón.
-Su ciudad llora demasiado-; se lamenta al preocuparse en intentar alumbrar todas las calles con su propia luz.
Hoy la Tristeza anda por las aceras, la siente dentro de sí mismo. Hoy su destino no es casual: un viejo lugar retirado del mundo, obligado a aislarse de si mismo, de su propio presente. Así cree poder protegerlo como una reliquia del pasado, de luz y juegos…
Llueve sobre el cristal del autobús, distingue las calles principales y recuerda como mucho del pasado de su ciudad también se perdió. Se había calcinado, y con él algo dentro de cada habitante. Un hueco a rellenar se instaló dentro de ellos y, sin embargo, así habían aprendido a mirar hacia delante.
-“Él que no mira adelante atrás se queda”, decía su abuelo. El mismo que olía a mareas y salitre, a espuma y libertad. Hoy le echaba de menos, echaba de menos la urbe que éste le mostraba, su propio mar interior y su orilla de blanca arena.
Pero hoy no es lo único que echará de menos.
El timbre suena; “parada solicitada”. Despierta. Hay cosas importantes de las que ocuparse. En su cuello su cámara de fotos. Dentro de él conoce el valor de las imágenes que guardan celosamente emociones vividas. Es su armadura contra la nostalgia, que le aterra, y debilita…y estos días se rearma para asestarle un duro golpe.
Se detiene el autobús. Camina pesadamente hasta la puerta principal. Una desgastada verja de hierro da paso al interior de su infancia. En su corazón, en su ciudad, el sol libera un pequeño destello. Echa a correr, sin motivos…le hace perder el miedo. Lo único que necesita es sentirse vivo. El suelo está mojado, se cubre la cabeza con su capucha roja y corre, corre, hasta que los pulmones le arden.
Conoce su lugar de destino, lo encontraría a ciegas. Ese lugar, en aquel parque junto a su mar, permanece estable, como una pausa en el tiempo.
En su ciudad pocas cosas cambian. Su ciudad es algo inmutable. Ese no-tiempo ahoga con su gris humo los latidos de la gente joven. Su ciudad no quiere crecer, no quiere abrirse, o quizás tenga miedo... Siente dentro de sí mismo ese miedo. Se siente como Momo en su lucha contra los hombres grises, sin Casiopea, sin flor horaria.
Llega frente a su santuario. Ese árbol, su árbol, sigue igual que siempre. Entonces recordó: las viejas fotografías, las viejas lecturas, su madre y su tía parloteando a su espalda, sus escapadas y despistes…su lugar. Quizás él como su ciudad no quisiera cambiar, quisiera permanecer estoico en el tiempo. –Él como su ciudad tenía miedo-.
Recuerda sus charlas con J. Describían sus ciudades como cárceles de oro. Estatuas sin alma. Acababan por devorar a sus habitantes. Las personas perdían el miedo a luchar, a mostrar su propia esencia, perdían la guerra en su propio campo de batalla.
Descubre así que el alma de una ciudad es el alma de cada uno de sus habitantes.
Su propia alma.
Repasa otras urbes y como cada vez al regresar miraba con distintos ojos a su ciudad. Ansiaba que creciera, floreciese y diese sus frutos. Londres, Roma, Barcelona…todas ellas tienen algo por lo que moverse.
Barcelona…ciudad abierta y tolerante, de gente hedonista de su metrópoli. Londres…donde la gente es libre y camina descalza… Cada alma-ciudad se rodea de otros tantos pequeños mundos; un pequeño universo de estrellas titilantes.
Esto no existe en su ciudad. Aquí nadie se presta a entregar un trocito de su propia leyenda. Se encierran, y con ellos alzan muros alrededor. Una ciudad-fortaleza, piensa.
Su ciudad es una anciana bella y tenebrosa. El crece como un hijo frente a ella, y sin embargo ésta no responde ante él. Y así cada año se le queda más pequeño el traje, igual que una serpiente que no puede mudar de piel.
Busca a la misma gente que construye las ciudades, la que forja allí su alma como viento en los rincones. Se cimientan como se labra uno mismo. Él no piensa en el futuro porque prefiere vivir el presente. Conseguir un piso, casarse, lograr un trabajo estable…el aire gris no le permite especular. Se molesta. Ni siquiera sabe si su futuro está escrito dentro de los muros de su ciudad.
Pero ahora está allí en su lugar secreto. Un lugar que siempre estará en su espíritu…como su ciudad siempre camina con él.
Bajo su árbol piensa en el destino. Las promesas de su ciudad se han quedado vacías y necesita recargar sus pulmones de otros aires. Cuando vuelva traerá consigo aires de otras plazas, calles y mercados…aires más maduros e insólitos, aires propios. Ese nuevo soplo hará crecer a su propia ciudad. Cuando regrese, quizás la gente le vea como un extraño. O quizás no, confía en que su ciudad puede florecer.

Él y su ciudad se han construido a la vez. Ella le ha modelado mientras el hollaba las aceras con sus pasos.
Reproduce su lugar en una fotografía. Se sienta y acaricia el césped mojado. Aspira el aire, y siente el peso de la esperanza dentro de él, siente la necesidad de abrirse paso. Piensa en tiempos nuevos… una ciudad viva, universal. Una ciudad con corazón palpitante.
Se levanta. Conecta su música y escucha:

When you're alone
And life is making you lonely,
You can always go downtown




sábado, junio 16, 2007

Kornalina



Mi nombre es Nerin, hijo de Kadvalaer, aunque en mi infancia me crié sólo con mi madre Nunbha, en una típica casa más bien pequeña de la hermosa ciudad de Kornalina.
Allí en el continente de Mensala, donde las verdes y húmedas colinas llegaban al mar, y suaves y juguetonas se deslizaban hacia él, en una continua pendiente tapizada de hierba verde primaveral, allí se alza la dorada Kornalina. La ciudad se abre al mar, y recibe todas las tardes los rayos del ocaso al ponerse el Sol en el oeste, el malva, el naranja y el amarillo inundan lentamente todas las calles, y mucha gente viaja a la ciudad solo para contemplar uno de estos inmortales atardeceres. A los lados de Kornalina se extienden prominentes dos salientes, como lenguas de tierra se extienden uno a la derecha y otro a la izquierda, cuyos lados caen en acantilados hacia el lado de la playa y hacia el mar exterior.
La suave pendiente, que bajaba hasta llegar a la playa, se encontraba salpicada de casas, todas presentaban un aspecto similar aunque el diseño no había trascendido más allá de las fronteras de la ciudad, y sólo se encontraba hasta entonces en Kornalina. La idea seguramente surgió de la mentalidad de los antiguos fundadores de la ciudad, que intentaron hacer una admirable ciudad aprovechando las desigualdades del terreno y respetando al máximo a la naturaleza.
Debido a la pendiente de las colinas descendientes las casas se acomodaban sobre grandes zócalos de piedra de unos dos metros de alto, a veces más dependiendo del grado de descenso. Las casas se nivelaban sobre un suelo plano, excavando dentro de la pendiente de la colina y pudiendo construirse varios pisos hacia arriba. Desde lo alto la ciudad parecía una gran colonia de hongos. Las paredes de las casas solían ser de madera traída de los países de ultramar en los barcos mercantiles. Comerciábamos con ellos intercambiando el innumerable ámbar que llegaba a nuestra playa. En la parte baja de las casas, después de haber excavado y retirado la tierra para obtener una base firme, solía quedar un local que era empleado por los habitantes para abrir en aquel lugar sus comercios, tabernas y posadas. Allí también se encontraba la entrada principal a la vivienda.
Al abrir la puerta principal a los locales, siempre se encontraba una gran escalera con barandillas realizada en madera o piedra dependiendo de la riqueza de los dueños de la vivienda. La escalera saltaba un pequeño desnivel, y después se extendía el suelo plano pavimentado con suaves cantos rodados. Los locales no variaban mucho su tamaño permitiendo que dentro estuvieran cómodamente unas quince o veinte personas como máximo. Igualmente para aprovechar al máximo el bajo de la construcción los alimentos y demás productos destinados a la venta eran guardados arriba en una habitación del hogar que se situaba arriba en el primer piso. El acceso desde los locales al hogar de la parte superior se realizaba generalmente a través de una estrecha y sinuosa escalera de madera de caracol. Para salvar estas dificultades y que los comerciantes descendieran sus mercaderías cómodamente a su negocio se habían realizado un gran número de recursos. Recuerdo que en la taberna “El Sol Poniente”, poseían un juego de poleas para descender los enormes toneles de madera de hidromiel, cerveza y vino de la casa superior. Los borrachos cantaban canciones y gritaban cada vez más fuerte a medida que bajaba el tonel, éste a veces se desprendía violentamente de las poleas cayendo al suelo y los borrachos comenzaban a pegarse unos con otros por conseguir llenar su pinta de aquel preciado líquido.
Cuando éramos chiquillos solíamos agolparnos en las escaleras de la entrada para ver aquel espectáculo, hasta que venía el gruñón de Peterrolf después de haber puesto orden en la taberna, a echarnos con un buen tirón de orejas, por fortuna siempre pillaban al desafortunado de Servan mientras los demás huíamos echando carcajadas. Las demás casas más pobres, que no poseían comercios en sus locales solían guardar allí grano y víveres, a modo de simple establo, o granero, o también como un simple taller de manufactura.
En la construcción de las casas ocupaba un papel importante el rematar el tejado de una forma original, y cuánto más alto fuera posible mejor, pues más envidia despertaría en el vecindario. Así que todos se afanaban construyendo torres de todas las formas posibles permitidas por la arquitectura y las leyes de la física; aunque éstas no siempre llevaban las de ganar pues siempre había alguno con más suerte de la merecida, que podría echar mano de un antiguo conjuro o pergamino abandonado en desván de su casa y le permitiera construir sus sueños imposibles con la piedra y el metal. Algunas torres se retorcían sobre sí mismas, o jugaban con líneas rectas y espacios abiertos de manera que parecían flotar sobre el aire, otras iban decoradas con piedras de colores que devolvían la luz del sol en múltiples matices y tonalidades. Todas las torres miraban al mar, eran bastante estrechas y a veces solo había lugar para una persona o dos dentro del mirador. Estaban coronadas por un gran pináculo rematado en una gran bola, realizados a base de metales como el hierro o aleaciones como el bronce, también de cristal soplado, o de plata misma como él de la casa del gobernador.
Se sabe que hubo vecinos en el pueblo que resentidos porque los remates en los tejados de sus contiguos eran más altos salían de madrugada y con la ayuda de misteriosos inventos subían hasta la punta de las torres y con una sierra recortaban los pináculos desde su base. Y no se crean, ésta era una de las causas más frecuentes de las que se trataban en los juicios del gobernador. Sin embargo pese a episodios como éstos, que más que otra cosa solían acarrear las risas de los residentes, y que se resolvían generalmente restituyendo el pináculo caído a la misma altura que el de sus convecinos, la vida allí era feliz y existía una gran fraternidad entre todos sus habitantes.
En todo el pueblo habría unas cuarenta casas, todas con la misma disposición, y entre ellas destacaba la Casa del Gobernador, que se alzaba solemne en la ladera norte, y desde donde se podía contemplar todo el pueblo. Su balcón se encontraba en el primer piso de la vivienda, sobre el local más grande de todos los bajos de la ciudad, donde se celebraban los consejos del pueblo. Ese balcón era fantástico de vislumbrar, un diminuto jardín cuajado de flores campanillas, fresas salvajes, rosas y tulipanes multicolores, que la esposa del alcalde se encargaba en persona de cultivar. Solía invitar a los pequeños, entre los que yo me encontraba y nos invitaba a tortas de miel, y sentados allí nos contaba historias y nos enseñaba el nombre de aquellas sorprendentes flores mientras olíamos su fragante aroma.
Los habitantes deseaban disfrutar de una ciudad bella, querían sentir el placer de pasear por aquellas calles pedregosas, y todos quisieron desarrollar la invención del gobernador. Se ordenó que todas las paredes de los locales que daban a la altura de las calles se decorasen con flores de colores, que embriagasen con su aroma a todos los viandantes. Así que se comenzaron a instalar grandes tiestos labrados en piedra en las paredes, desde los que colgaban hermosas plantas trepadoras y surgían las flores cambiantes con cada estación. Toda la ciudad era unos colosales jardines colgantes. Y no solo instalaron tiestos labrados exquisitamente, sino que algunos incluso fijaron a sus muros grandes estatuas a modo de gárgolas, cabezas de leones, siluetas de figuras humanas de guerreros y seres fabulosos; e incluso labraban los muros de piedra de los zócalos con imágenes intrincadas de laberintos, nudos, motivos de animales entrelazados entre sí, falsas puertas y ventanas,... en la ciudad no se encontraban artistas a saldo, sino que cada persona se ocupaba de que su hogar fuera el más bello de toda la ciudad, más por orgullo propio que por otra cosa. Prefiero pensar que poco a poco el orgullo fue transformándose hasta hacer que se convirtiera en una forma de agradar al prójimo.
En Kornalina la envidia, el orgullo y el deseo de superarse convirtió la ciudad en una de las más bellas del continente. Este hecho sería un ejemplo para todos a través del tiempo.
Las calles de la ciudad corrían rectas de derecha a izquierda, alineadas con las paredes de los locales, mientras que para descender hasta la playa era preciso bajar la calle principal que quedaba toda jalonada de escaleras y descansillos con fuentes. En medio de ella había instalada una barandilla para facilitar a las personas mayores su descenso y subida. Antes de llegar a la playa, al final de las escaleras de la calle principal, se extendía una balaustrada de piedra blanca desde la que se podía contemplar la playa. El acceso a la playa se hacía por suaves rampas también de piedra.
La zona más al norte de la playa fue convertida en muelles para los pescadores, y las colinas más altas detrás de la entrada a la ciudad fueron cultivadas para recoger todos los años una fructífera cosecha de grano y paja con la que poder alimentar a los animales en los cercanos establos. Al este quedan las praderas de Noringhan, y más allá los bosques sagrados de Totingham, intocables e impenetrables para la mayoría de nosotros los mortales, que se encuentran bajo el cuidado de los sacerdotes que velan por el espíritu de los bosques.
El ámbar solía recogerse de manera colectiva por todos los ciudadanos del pueblo. Cuando el espíritu del viento soplaba contra la playa provocando una fuerte resaca, era una señal de que al día siguiente la playa aparecería sembrada de trozos de ámbar desgajados del fondo del océano. Como pepitas de oro entre la húmeda arcilla.
Entonces generalmente solía bajar a la playa un representante de cada una de las familias de Kornalina para recoger el preciado tesoro. El resto del pueblo solía también dejarse caer por allí si sus tareas diarias no se lo impedían y solían entonar canciones junto a un bidón de la mejor cerveza, haciendo corros en la playa. De esta manera la tarea de recoger ámbar era mucho más llevadera.
Los niños con los pantalones arremangados sobre las rodillas solíamos acercarnos a los recogedores y ayudarlos en su tarea mientras oíamos los cantos a nuestras espaldas. Era una manera más de pasar la vida cotidiana en la ciudad.
Una vez q se habían llenado los cubos de madera con el ámbar, éste era dividido en la sala del consejo del alcalde en dos partes iguales. De estas dos partes una de ellas era destinada para ser tallada, y realizar joyas con el ámbar. Se repartía entre los ancianos del lugar quienes ya llevaban años y años de experiencia en la talla, y de esta manera se sentían útiles de poder colaborar con la comunidad pese a su edad.
Cuando llegaban los barcos mercantes se les vendía la mercancía, el ámbar en bruto por una parte y el trabajado por otra parte, que alcanzaba en el mercado un precio más alto. Los beneficios sacados de este comercio eran depositados en un fondo común que se destinaba a ayudar a los más necesitados, viudas y pobres, y también para adquirir ciertos productos difíciles de conseguir.
La entrada a la ciudad se encuentra en el punto más alto antes de comenzar a descender las colinas, donde la brisa marina te golpeaba con fuerza en la cara mientras contemplas la ciudad descendiendo hacia la dorada orilla. Allí, en la entrada, se encontraban dos enormes columnas que se elevaban altas e imponentes hacia el cielo, una en el lado derecho del camino y otra al izquierdo, recortándose frente al horizonte. Las columnas son tan anchas que sólo pueden ser abarcadas por cinco hombres con los brazos abiertos tocándose unos con otros con la punta de los dedos de las manos, y tan altas como unos diez hombres uno sobre otro. Las columnas tenían una basa realizada en mármol blanco impoluto, igual que el capitel. Asimismo el fuste estaba todo ello realizado en el mismo ámbar que es recogido durante años y años y otorgando prosperidad a la ciudad, siendo uno de sus distintivos. La verdad es que yo en todos los años que viví en Kornalina nunca pude diferenciar observando las columnas atentamente si los fustes se encontraban realizados todos ellos a partir de un mismo fragmento de ámbar o de varios fragmentos pulidos y encajados perfectamente unos con otros. Era uno de los grandes enigmas de la fundación de la ciudad.
Por las tardes cuando éramos niños solíamos subir allí a merendar y saludábamos a los transeúntes que entraban a la ciudad. Sentados en la descomunal basa de las columnas y con la merienda en las manos nos poníamos a contemplar las columnas, girando poco a poco los ojos a través del fuste y mirando intensamente en su interior buscando boquiabiertos fósiles de mosquitos, arañas y pequeños insectos, que resultaron atrapados en el ámbar, allí dentro, y especulando acerca de aquel fenómeno.
Desde allí arriba partían dos sendas a través de los arbustos y la maleza, una hacia la derecha y otra hacia la izquierda, las dos discurrían junto a los acantilados. El de la derecha conducía al faro, situado en lo alto del acantilado que cerraba la playa junto a los muelles. Fue construido allí para evitar que los barcos se chocaran con los acantilados o quedaran varados en la playa. El comercio se realizaba con las naves mercantes con pequeños botes que salen del muelle con las mercancías y balsas hacia el lugar donde se haya fondeado el barco, las transacciones se realizan en alta mar o sobre el barco mercante y los productos vuelven a ser traídos a la ciudad en las balsas. El muelle sólo permitía fondear en él barcos de poco calado, así que si los marineros deseaban pasar la noche en una taberna de la ciudad debían llegar a la ciudad en un pequeño bote.
El faro estaba construido en piedra, y sobre él ardía un fuego continuamente alimentado por el farero. El faro era la luz, mientras que en el lado contrario se alzaba la atalaya de la oscuridad.
Si las monumentales columnas eran antiguas más aún lo era la misteriosa torre negra que se alzaba en el promontorio izquierdo de la ciudad.
Era una gran torre de material negro pulido altamente resistente, rematada por una ancha plataforma circular sobre ella. Algunos que habían conseguido sobrevolarla utilizando como montura algún animal fabuloso, decían haber observado sobre la plataforma símbolos mágicos profundamente grabados en ella, se hablaba de dos triángulos cruzados, un pentagrama, una estrella de siete puntas, etc. También decían que alrededor de la figura se extendía un círculo también grabado en la roca y del que se desprendían pequeños destellos de color rubí, quizás provenientes de piedras preciosas engarzadas en el oscuro dibujo. Al intentar posarse sobre la plataforma las monturas se ponían nerviosas y ansiaban echar abajo a su jinete, la mayoría conseguían derribarlo en las alturas debido a su alto nerviosismo, por lo que con el tiempo se dejo de intentar acceder a ella.
Nadie sabe desde cuándo se alza allí, ni de que material está hecha, ni cuál era su función, todo alrededor suyo son misterios sin resolver. Las crónicas más antiguas en las que se narra la fundación de la ciudad por el gran héroe Rentyan ya la mencionan. Relatan como los sabios conmovidos por su misterio se acercaban intentando buscar una entrada, y ansiando arrancar algún trozo de ese misterioso metal en el que había sido realizada. Con el tiempo al no arrojar ningún dato conciso empezó a ser relegada a un segundo plano. La vida seguía siendo feliz en el pueblo pese a su sobrecogedora presencia.
La torre siempre se encontraba rodeada de una tétrica niebla en su base, y a nosotros siempre nos tenían prohibido el acercarnos allí. Era peligroso subir hacia aquel risco cerca del acantilado y perpetuamente rodeado de niebla.

domingo, mayo 06, 2007

Happy Birthday Pippin!!!!

Esta es una de mis fotos favoritas del sábado.
Q pedazo de cumple que tuvimos!!!
…a ver cuando repetimos otra vez los L5 + Sarin y Asier por supuesto!!
Yo con un catarro de la leche, muy “cogido de la garganta” que iba xDD


Pip, cuida los dinosaurios y ya me dices que tal el libro que con al final con el chupito orujero mielero se me olvidó.

¡¡¡¡Sois la caña!!!!

lunes, febrero 19, 2007

Farewell


En el fondo sabía que podía contar contigo, que me acompañarías sin que yo tuviera que darte motivos. Ofrecerte garantías se había convertido en el día a día, y tú comenzabas a corresponderme.

No había palabras mientras me escoltabas, tímidamente, a la espalda. Sabíamos que no era necesario hacerlo.
Eras como un guardián taciturno, sigiloso, velando por mí y creándome cierta incertudimbre. Sabía hasta donde llegaba la confianza que sentíamos el uno por el otro. Amistad, que se había cuajado en tres escasos días, pero no apreciaba los límites claros de nuestra intimidad.

Allí, la ciudad me acogió sincera, me abrió sus grandes brazos de gris hormigón y fantasías arquitectónicas. La urbe era tal y como tú querías que fuese, tal y como tú querías que me sintiera.

Pero había ago más que necesitaba alcanzar de aquella ciudad, una meta de futuro. Quería marcar mis pasos más que un simple caminante, quería reconocerla, olerla, acariciarla…mucho más de lo que podías ofrecerme por ti mismo. Quería hacerla mía, conocer sus entresijos, sus barrios ocultos, sus gritos y charlatanerías, su violencia y su oscuridad. Era mi misión a largo plazo.

Y tú me acompañaste.

Me acompañaste por pasillos vacíos donde los literatos y los artistas forjan en cabriolas imaginarias colores y ritmos. Donde imaginan mundos, y los viven en su propia locura terrena. Allí estaban sus obras, sus firmas, su talento en palabras e imágenes, pero no había rastro de ellos. Ni una voz, ni un rayo de luz que hiriese la penumbra, sólo tus pasos a mi espalda, sólo la luz de tus gestos.

Y no hablamos, nos sentíamos juntos pero perdidos. Sabíamos que ese era el momento. Yo me iría en dos días y tú seguirías con tu vida, pero eso no contaba, no queríamos pensarlo, hacerlo consciente…no era el presente.

Y allí estábamos. Uno frente al otro. Perdidos en aquella estructura de arte y conceptos. Sin saber a donde ir, y ahora también sin saber lo que hacer. Lo que deberíamos hacer.

El hombre nunca está hecho para ponerse frenos. Y menos aún nosotros. Queríamos quemarnos, forjar un recuerdo de ese instante, hacerlo perenne, eterno. Dedicárnoslo el uno al otro en aquellas galerías.

Y con nuestro beso, con el roce de tus labios contra mis labios, de tu tibieza contra la mía…allí nos dejamos caer. Rodaron los lápices, los pinceles, que cayendo pintaron en el suelo su propia idea el amor. De un amor que quema, que arde, que se hace inmortal y se inflama con poder. De un amor de manchas de colores, de mil colores. De charcos de tinta que durarían prendados en nuestras suelas, que grabarían los caminos de ida de esa gran ciudad, de tu ciudad.

Y así ardimos, y nos preguntamos si era correcto. Pero no sabemos lo que es correcto y lo que no, no sabemos lo que nos conviene y lo que no. Porque decidimos en aquel instante que no era el ayer, ni el mañana lo que queríamos, sino esa soledad, esa luz, y este momento para sentirnos plenos. Y lo conseguimos…


viernes, febrero 16, 2007

Otras identidades...

Ahora que se acercan los Carnavales, las fechas de las identidades secretas y los alter egos propongo que cada uno se cree su personaje ideal con las siguientes características:

Nombre Personaje:
Género: Masculino, Femenino…
Raza: Humanos, elfos, semielfos, enanos, gnomos, medianos y semiorcos
Categoría: Guerrero, Sacerdote, Mago, Ladrón, Bardo, Paladín, Guardabosques, Bárbaro, Monje, Hechicero, Druida
Alineamiento: Legal, caótico y neutral

Para empezar:
Nombre Personaje: Klaus
Género: Hombre
Raza: Semielfo
Categoría: Druida
Alineamiento: Neutral

Nunca lo hubierais adivinado…;)


miércoles, febrero 14, 2007

De discos duros...

Es insoportable no tener ordenador en casa. Mi hermano lo ha secuestrado vilmente con la excusa de arreglar de una vez aquellos discos duros que emiten sonidos y paralizan las actividades de mi PC. Pero es algo que lleva intentado desde hace más de un mes. Si alguien sabe porque los discos duros se rompen de dos en dos que me de una señal…

Mi encuesta
¿A quién te gustaría estar atado durante 24 horas?:
Prff, a nadie. Al final creo q no soportaría el mirarle a la cara. Quizás a alguna gente pero un máximo de 5-6 horas…no más!
Describe con un color el humor con el que te has levantado hoy:
Totalmente blanco, ya se encargarán de pintármelo…
¿Alguna vez has visto un hombre muerto?:
Hmm creo que por la tele, en accidentes no…pero bueno que sea así por mucho tiempo
¿Qué deberíamos hacer con la gente estúpida?:
Q preguntilla. Pues digo yo q abrirles los ojos y sacarles de su estupidez, hay que ayudar a nuestros hermanos jaja, que para ello ya nosotros –seres inteligentes- cometemos también estupideces y nadie nos dice nada
Si pudieras elegir a dos estrellas de Hollywood como padres, ¿quiénes serían?:
Pues supongo que…Tim Burton y Helena Bonham Carter! xDD
¿Cuál es tu mayor temor?:
La soledad
¿Cuál es tu personaje de dibujos favorito?
Scooby Doo!! Y tmb Stewie de Padre de familia
¿Has vivido un accidente de coche?:
Todos muy leves, simples choques de autos-locos
Si tu vida fuera una película, ¿cómo se llamaría?:
La historia Interminable
¿Alguna vez has hecho una broma telefónica?:
Joe…suena cruel pero he llegado a vacilar a mi propia madre por teléfono…
¿Qué deporte te gusta más practicar?:
Pasear, echar a correr con mi perro y cuando puedo natación…
¿Qué canción quieres que suene en tu funeral?
Miss American Pie!! xDDD
¿Alguna vez has tenido cibersexo?:
Claro! A quien no le gusta el sexo con Robots
¿Eres feliz con la vida que llevas?:
Sólo me lo creo
¿Cuál es el primer recuerdo que tienes?:
El de una araña enorme en la tienda de mis tíos andando por la pared, Dios era como mi mano!! Y también recuerdos de nuestra primera casa en Santander
¿Cuál ha sido tu mayor extravagancia?
Joep, pos no sé…si no soy nada extravagante. Pero cuando era pequeño me compre una camisa horrible, de muchos colores hecha como con restos de mantelería…a mi me gustaba ¬¬
¿Dónde crees que vas cuando mueres?:
A una pradera verde! Enorme!! A eso o al mundo Pokemon…
¿Eres alérgico a algo?:
No que yo sepa. Pero seguro q algo hay y ya verás tú q sorpresa
¿Qué estarías haciendo si no estuvieras haciendo tu trabajo?:
Estudiar, sacarme el carné, lo q hago ahora. Pero quiero mi trabajo!
¿Cuál es la cosa más extraña que has visto?:
A mis padres bailar borrachos en el salón de casa…así que recuerde
¿Alguna vez has quebrantado la ley conscientemente?:
Me parece que no, ya dije que no era nada “estrafalario” xD
¿Crees en Dios? Y, si es así, ¿qué pinta tiene?:
Sí, y es como cada uno desee jaja
¿Qué era lo que te daba más miedo de pequeño?:
Los payasos como a Pip, a qdarme a oscuras en el garage o en las escaleras, a Freddy Kruguer, y a las abducciones de Expediente X y que manipulen mis órganos –sin permiso-.
¿Alguna vez te has salido del cine antes de que acabara la película?:
Nunca, pero sí me he dormido.
¿Qué es lo más raro que has comido?:
Pos…las galletas de melón del chino!! xDD
¿Cuál es tú animal favorito?:
El ciervo y Walter
¿Has robado algo de un hotel?:
Ya llevo yo bastante equipaje como para venirme con más, y además a los hoteles que voy no hay tampoco mucho que robar.
¿Cómo de lejos es demasiado lejos?:
Como para no llegar en el mismo día, eso es lejísimossssss
¿Prefieres el sol o la nieve?:
El Sol reflejado en la nieve, eso sí que ciega los ojos xD
¿Cuál es la pregunta más estúpida que te han hecho?:
Joe…q recuerde…q sí entendía, en un bar de ambiente xD
¿Puedes soportar el sabor de tu propia sangre?:
Sí, pero sólo porque es mía
Si tuvieras que hacerlo, ¿preferirías romperte un brazo o una pierna?:
No sé, lo que menos duela. Igual la pierna para que me lleven y pueda seguir escribiendo y andar entretenido…si es la izquierda mejor ;)
¿La caridad empieza en casa?:
Por supuesto, siempre hay que ser fiel a uno mismo…eso es como consejos doy y para mí no tengo. Todos a aplicarse!
¿Qué te hace reír?:
Padre de Familia, las chorradas chorradísimas, mis amigos, las imitaciones, un porro…
¿Puede una persona cambiar el mundo?:
Por supuesto, sino que nos queda…

domingo, febrero 11, 2007

Literatos

a)Agárrese el libro que tenga más cerquita.
b)Déle hasta la página 123.
c)Váyase ahora a la quinta oración.
d)Cópiese las primeras tres oraciones y publíquelas en su blog.
e)Nombre libro y autor, y póngasela de tarea a otras tres personas.

“MEFISTÓFELES:
Claro, si un Dios se afana durante seis días y al último se vitorea a sí mismo, tiene que haber dado lugar a algo muy logrado. Por esta vez, mira hasta saciarte. Sabré hacerte hallar este pequeño tesoro, y feliz el que tenga la buena suerte de llevársela a casa como esposa”.

Fausto
de Goethe

PD: Esto es casi como una señal xD

Del escribir...

Nadie me negará que hay algo mágico en el acto mismo de escribir. El poder plasmar nuestros sentimientos, poder recordarlos, poder transmitirlos, escribir lo que nos hace felices, nuestros sueños, y también aquello que nos causa tristeza, mostrar partes de nosotros que ni siquiera nosotros mismos conocíamos…Pero sobre todo subrayo el hecho de crear, de describir nuestros propios mundos, de relatar las historias que siempre hemos deseado vivir, de poder ser realmente quien queramos y como deseamos…

Hace tiempo me compre una libreta, la elegí especialmente…y hace aún mucho más tiempo comencé a perfilar la historia de un mundo distinto a este…
Esa historia se fundió con una promesa a alguien que contaba con pocos días en este nuestro mundo, y esa misma libreta me recuerda y procura que esa promesa no muera.

Pero es difícil mantenerse, es difícil escribir una historia, detallar vidas entrecruzadas, dar existencia a un personaje, crear un mundo, sus reglas, su naturaleza, sus pasiones…comenzamos mostrando todo aquello que queremos ver, que queremos que conserve ese mundo, pero cuesta dotar a los personajes, al universo, de un lado sombrío, de oscurecer esas relaciones hasta hacerlas “vidas creíbles”.
Me cuesta dar el paso de ese lado “utópico” a ese otro lado “realista”. Y si únicamente construyo “cosas maravillosas”, perfectas e ideales no hablo de historias, hay que ir más allá del puro significado estético-atractivo y ornamental.

Hoy he visto una libreta como la mía, he escrito, he dibujado, y he recordado que tengo una promesa sin fecha de caducidad…pero una promesa al fin y al cabo. El problema no es el poder llevarla a cabo, sino mi propia exigencia de perfección, que la convierte en hastío.

En fin, no iba a desarrollar aquí toda una teoría acerca del escribir, sino de la misma inspiración.

Muchos de vosotros sabéis que me gusta el nombre de Klaus, para mí es más que un nombre, es una parte alterna de mí. Klaus soy yo, ahora. Y sé –como le dije a Xaxa hoy- que Klaus tiene los días contados, sé que algún morirá sin remedio.
Porque somos animales en movimiento, fluyendo, creciendo…y quizás por esto mismo, porque quizás algún pierda a Klaus, quiero guardar memorias de él. De lo que empezó cuando tenía al menos veinte años, y de lo que acabará algún día y comenzará con otro nombre.
Klaus, es una etapa de mi vida, y después de ella vendrá Otto, o quizás Noah…y cada uno marcará un tiempo y un compás, una manera de observar lo que hay más allá.

Y serán siempre la misma historia, mi historia, pero no será una historia uniforme, sino real, la historia más real de todas las que podría escribir.

Porque “Éste” es el mundo de Klaus